miércoles, 11 de agosto de 2010

Neuroeducación


El I Congreso sobre Neuroeducación estuvo muy, muy interesante. Las mejores conferencias fueron las que dieron los científicos Stuart Shanker (Canadá) Desarrollo cerebral infantil y aprendizaje, Kenneth Pugh (Universidad de Yale USA) Cerebro, lenguaje y lectura.


Me atrevo a formular algunas conclusiones a las que he llegado luego de escuchar a tanta gente comunicando temas que son de muchísimo interés para la pedagogía moderna.

Saber cómo funciona el cerebro para planificar las mejores estrategias pedagógicas para generar aprendizajes en nuestros alumnos. Aplicar los principios de la neurociencia en los ambientes de aprendizaje.

No hay aprendizajes, si es que no hay interés, curiosidad y entusiasmo por aprender; la parte emocional es muy importante y todo ello está en el cerebro, los maestros somos los indicados para aplicar los disparadores adecuados para que esto funcione.

El maestro es insustituible. El entorno del estudiante, hoy más que nunca, es elemento fundamental en el desarrollo del cerebro y el docente es el más cercano en los procesos de aprendizaje de los estudiantes, su labor es fundamental.

Se habla de la plasticidad cerebral, que es la capacidad que tiene el cerebro de transformarse y de adaptarse a, y en función de los cambios del medio. El ser humano siempre tiene capacidad para aprender en cualquier etapa de su vida.

Cambiamos permanente, en la medida que aprendemos. Educar es sinónimo de transformación porque el cerebro se transforma, cambia a través de nuevas conexiones sinápticas.

La lectura no es una capacidad natural del ser humano, es un hecho cultural, razón por la que es un proceso muy difícil para el cerebro, es un desafío para la plasticidad cerebral. Existen numerosos factores que influyen en el proceso de aprender a leer; se consideran esenciales las etapas pre, post natal y la primera infancia hasta los tres años en las que se inicia la adquisición del lenguaje oral.